
Creo que estarian un poco aburridos con cada entrada empezando con “un día increíble” pero. . . era un día increíble.
Empezamos bastante temprano (cerca las 8:30) para manejar al Laguna Ojo de Liebre en donde encontramos el edificio y compramos nuestros boletos.

Tomamos cafe y andamos alrededor el sitio hasta que llegó nuestra panga. Hay un águila de pescados que vive sobre el puente (en el tech del cabana) con una casa grande – es una buena cazadora y tiene fanatícos (los pelicanos que miran ella).












Despues un rato, nuestra panga llegó con nuestro capitán, Rafael. Fuimos a la laguna y buscamos las ballenas – y ballenas estuvieron!















Unas ballenas masculinas se hicieron interesados en nosotros . . .
Despues esa experiencia increíble, fuimos al Loncheria allí y comimos comida muy buena (yo: ceviche, y un pescado en crema de chipotle). Como es común cerca de aquí, el mercero también se vende algo que hiciera su esposa – en este caso, un brazalete.

Fuimos de la laguna hasta San Ignacio, y como casi siempre tomamos rutas de tierra, en este vez la ruta casi abandonada, con marcas solo de vacas, cabrones, etc. En partes, faltó el camino por las lluvias antes. Era un arroyo muy difícil pero con 4WD, lockers, y neumáticos con poco aire, parece fácil.
Por fin cruzamos una carretera y entramos un sendero que sigue para San Ignacio. Por el mayor parte fue desierto (con vistas, etc) pero era unas cosas hecho de humano y unos ranchitos.



Era una colina con muchas rocas en el camino, y durante esta parte algo cambio en mi dirreccion. Descubrimos que un tornillo se cayó y el steering ram fue desconectado. Encontramos un tornillo demasiado pequeno, pero usamos cinta de duct para asegurarlo y salir del ruta entre San Ignacio.

Decia que preferia acabar el día con margaritas y una cama tibia, y lo hicimos.







Aseguramos nuestros cuartos en el Hotel La Cuarta, y comimos en El Rancho Grande – los dos tienen mis recomendaciones. Después una cena increíble, con los mejores Chiles Rellenos de mi vida, y musica en vivo – y tres margaritas – fuimos para nuestras camas.